martes, 24 de abril de 2018

EN EL FIN DEL FUNDO, DISFRUTANDO GUADIX





Hacía siglos que no escribía unas líneas...
Sin darme cuenta, casi un año, desde que hice los 101 en el 2017...
No he dejado de correr, aunque lo pudiese parecer pero es cierto que no he hecho todas las que hubiese querido...
Tampoco me puedo quejar, Mentesa Bastia, Media de Jaén por equipos, Tolosa, Marmolejo, la Media de Sevilla, la Maratón de Sevilla y unas cuantas más...

Y aquí me encuentro, en Guadix, tras ese impulso que se apodera de mi en ocasiones... un interruptor que se enciende cuando mi cuerpo pide "otra".
Tal vez necesidad de motivación...
No es fácil entrenar sola, no es fácil salir cada día a correr un ratito,cuadrando la casa, las actividades diarias, la luz, el frío, la lluvia... y sí, he de decirlo, el ser mujer...
No soy feminista pero no cabe en mi cabeza el por qué no puedo o no debo salir a correr en invierno a las seis de la tarde y todo porque es de noche y no debería estar por la carretera, ¿sola, valiente?, haciendo lo que me gusta.
Me llevo todo el invierno entrenando a contrarreloj, arañando segundos a mis tardes antes de que la luz me abandone, esa tarde que cae traicionera y sin pedir perdón por no dejarme un ratito más...
Al contrario, acabo entrenando mirando la hora, desconfiando de los coches que se acercan, temerosa...
No, no va a pasar nada, pero... ¿y si pasa?
Al final, acabo como un hámster en su jaula encerrado, dando mil vueltas a las mismas calles, intentando sacar kilómetros... ¿metros?...

Tampoco es fácil entrenar una carrera que tanto deseo hacer y de la que sólo tengo un maldito código que me rechaza una y otra vez...
Ya, lo sé, hay cientos de carreras más, pero no es esta, soy Pretoriana y Cientounera, es así y no cambiará nunca.

El caso es que me topé con Guadix y todo me gustó, un flechazo a primera vista...

El Fin del Mundo... sí, sin dudarlo, allí quería estar.
Y como suelo hacer las cosas, como una cabrilla loca,... sola, coche, GPS y una dirección a la que llegar...

Tantas ganas de ponerme un dorsal!!!!

Vida, me da la vida...
A mi llegada entraban los ciclistas, impresionante... menudos bicharracos como entraban antes de enfilar meta...

El camino no fue fácil, mi enhorabuena y total admiración porque creo que yo no hubiese llegado mucho más allá de la salida!!

Donde me llevan mis piernas, desde luego, no me lleva la bici (a no ser que la porte a cuestas, claro).

Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue estar en una meseta.
Sí, parecerá una tontería, las mesetas se estudian,... pero en la práctica, subir una cuesta empinada y de pronto encontrarte una gran explanada arada como quien está al orillas del Guadalquivir a 5 metros sobre el nivel del mar...pues...impresiona...

Está claro que eso lo pensé yo y creo que "cero personas más" sumando todos los que estábamos en ese momento en carrera, trail largo, corto, combinados y senderistas.
Y así, se fueron sucediendo los kilómetros compartidos con los otros corredores y senderistas...
Hasta que llegó el punto de retorno para los de la corta y... quedé sola.
Sola es... sola por delante y por detrás... nadie a la vista...


Un recorrido precioso que invitaba a levantar
cabeza y disfrutar del paisaje...

Todos los chicos iban por delante, normal,  y supongo que mirarían más las piedras y poco para el cielo...

Los admiro, sus tiempos espectaculares para un recorrido  con cuestas exigentes... si la primera fue curiosa, la subida al Fin del Mundo...la caña!



          


                      





Algunos ciclistas subían la cuesta, impresionante y tanto a ellos como a mí nos esperaban en el Fin del Mundo un buen grupo de voluntarios junto a una pancarta imposible de fotografiar que nos daba la enhorabuena por el reto conseguido. 
                                                                                           
Es cierto que no hice un tiempazo, ni intención alguna, cero sufrimiento, disfruté del paisaje, hice fotos para recordar una mañana estupenda y al fin y al cabo un gran día porque la felicidad dura hasta que el cansancio te tumba de noche...  
                                     
  Aunque algunas fotos las he tomado prestadas, son las menos, mis instantes, los paisajes que no quiero olvidar, los elijo yo (a pesar que la cámara se suele resistir a tomar las instantáneas mostrando todo su esplendor).
Soy recuerdos, momentos, saludos, risas, complicidad, agradecimiento a todos los que velan nuestro paso, los que esperan pacientemente a los últimos (esos a los que tal vez recuerden de un modo más nítido que los que pasaron fugaces en los primeros minutos)... 
Soy la locuela que, sí, le da la vuelta a la montaña y se para a fotografiar lo que tiene ante sus ojos, e incluso saluda a "los vecinos del avituallamiento de enfrente" al escuchar sus risas...
                     
Soy una parada en el camino, un cruce de palabras con voluntarias que llevan toda una mañana solas en la montaña, dispuestas a guiar y alentar,... soy agradecimiento cuando me jalean orgullosas por ver una mujer en el camino, soy la "por fin, una representación femenina",... 
"Chicas del mundo", hay que animarse, hay que ser valientes, no quiero ser una excepción, no quiero ser "la que fue y ganó", creo que no lo merezco y no me esforcé para merecerlo...
Para mí, cada parada no es una pérdida de tiempo, todo lo contrario, me enriquece y llena.

Eso es el trail para mí,...            Que no me busquen para ritmos elevados y subidas o bajadas vertiginosas, no... no soy la chica madurita adecuada... 
Gracias, gracias a toda la organización, protección civil, policía, ciclistas, voluntarios, patrocinadores, fotógrafos y organismos que han hecho posible esta carrera. 

Gracias por el mimo y cariño con el que nos habéis tratado, gracias por todos los premios que habéis dado intentando abarcar  al mayor número posible de deportistas, gracias por las palabras de aliento de todos y cada uno de vosotros, gracias por "construir un puente", gracias por inculcar el espíritu deportivo a los más peques y tenerlos al pie del cañón,... gracias...



Me quedo con la anécdota de "mi segunda entrada"
Me quedo con la imagen de Elena al cruzar la meta, de satisfacción por el logro, ella sí que fue una verdadera campeona.

Mi triunfo fue disfrutar de inicio a fin.

Mi victoria sonreir a cada metro recorrido... 

Mi objetivo, correr con un mensaje a cuestas, por una leucemia 100% curable, por el peque Víctor, un gran guerrero y por sus papis que están siempre al pie del cañón; y por tantos otros...
Me doy por satisfecha si alguien se paró a leer mi camiseta y si alguien decide mañana mismo hacerse donante...
Ese es mi triunfo...
     
             

Esta ha sido una primera edición, cierto, con encanto y "familiar", pero estoy segura de que habrá otras ediciones y Guadix será conocida por tener un gran trail.
Poquito a poco, con ilusión y ganas de dar una y otra vez lo mejor de sí misma.
Felicidades a todos!!



Esta aventura la cuenta, como siempre, tal cual lo vivió, la Pretoriana Pretoriae.  ;-)











miércoles, 17 de mayo de 2017

UN TÍTULO PARA LOS 101

Llevaba un tiempo pensando cómo titular mi crónica cientounera y me he decidido, por fin, a escribir sin título; tal vez cuando acabe salga solo... Ultras... muchas, paisajes... los hay mejores y peores, pero como esta, pocas la superan... No sé qué decir que pueda sorprendernos de una prueba en la que una magnífica organización lleva al corredor a una seguridad infinita, de una carrera a la que miles de marchadores y ciclistas vuelven, una y otra vez, envueltos por su magia.
Una prueba con la que se vuelcan los pueblos, te abren las puertas de sus casas, te ofrecen agua e incluso cantes al son de una guitarra, te aplauden y animan.
Un prueba en la que se chocan las manos de los más peques, esos para los que casi somos héroes de una gran batalla. Tampoco olvidar a los chicos más avispados que se ofrecían a abrir el grifo de un avituallamiento, a dar una barrita energética o incluso a realizar unas fotos, por el módico precio de un euro.
Difícil es entender los vínculos que se crean, no sólo en el momento, sino a lo largo de los meses en los que, siempre presente, se sueña con volver. Para mí, los 101 son muchas cosas más allá de los entrenos y de la constancia.
En el ambiente se respira una felicidad inmensa, una gran fiesta en la que sólo hay alegría (aunque, a veces, se le dedique a personas que ya no están con nosotros). En todos, ansias por comenzar la aventura.
Para mí, es momento de encuentros, algunos efímeros; es momento de entrecruzar breves palabras o charlas infinitas; es tiempo de risas; es momento de tender la mano y de ofrecer un hombro en el que apoyarse; miradas de complicidad, miles de corazones que laten al son de una misma meta...
Este año ha sido especial, tras dos años "de sequía" volvía a la prueba con la misma ilusión de la primera vez, con ganas de empezar pero sin querer pasar "la última página" de la carrera...
Es la primera vez que la hago acompañando a un reto, y espero y deseo llegar a dos carros de los cuales me sentiría muy orgullosa.

Aunque esto podrá parecer el momento agradecimiento "de los Oscars", me veo obligada a pasar, aunque sea de puntillas, por muchas personas implicadas de alguna manera en mi locura.

Para empezar, por supuesto, gracias a Antonio por hacerme cómplice de sus retos, unos preparados y otros improvisados en el camino.
Gracias por la ilusión que pusiste en el reto "Todos Impulsamos el Carro", cada paso que dimos fue por ellos y esperemos poder aportar nuestro granito de arena a esta gran Asociación de Carros de fuego.
Gracias por hacerme partícipe de tus metas, por enseñarme que existe un "cuartel de día" y caminos que hasta ahora fueron iluminados por un frontal expectante.
Gracias por improvisar tus deseos; he descubierto que sí puedo llegar en menos de diciséis horas sin sufrir y corriendo hasta el final (también he descubierto que soy más floja de lo que creía y que tengo muchas vueltas de tornillo aún, jijjjiji). Gracias por tu humor, las risas, las canciones,...
Yo creía que no, pero sí se puede!

Gracias a todos los de Un millón (o dos) de pasos y a los de Carro de Fuego por estar pendientes de nuestra andadura.

Gracias a ese pedazo de Club que tengo, que igual te montan un chiringuito por los caminos que aparecen de la nada para acompañar al que más lo necesite.

Gracias por vuestra espera paciente a pesar de la lluvia del mediodía..., gracias por vuestra noche,...

No tengo perdón por no haber aprovechado vuestros avituallamientos pero es que en mi estómago no quedaba hueco para tanto "manjar" y me consta que todo lo hicisteis con gran trabajo y esfuerzo.
Para compensar, nos hicimos algunas fotos que me supieron a gloria...

Gracias a mi gente de Jaén, porque con ellos he compartido entrenos, preparativos, incertidumbres, inquietudes y cervezas. Enhorabuena a todos, ya con haberos puesto en la salida muestra que sois valientes...y, desde que cruzasteis la meta, un nuevo grupo de locos cientouneros.

Gracias también a aquellos que me animaron por el camino y que tanta alegría me dio verlos; fotos, abrazos, todo sumaba a cada paso.

Gracias a todos los que antes, durante o después me llamasteis bien por teléfono, bien a través de las redes.

Y gracias al equipo de seguimiento del WhatsApp.

Como broche final, a todos los agradecimientos por supuesto, gracias a mi familia por apoyarme en mi gran locura aunque no siempre sea fácil (porque sin vuestra paciencia infinita, mis horas fuera de casa, etc,, nada de lo que cuento hoy aquí sería posible).


No, no voy a hablar del camino, de cada kilómetro o de ese espíritu que nos ha envuelto a cada paso.
Hay quien podría detallar , casi a ciegas, cada cuesta, cada curva, cada piedra del camino, pero yo me remito a esos otros recuerdos que se quedan en el corazón, a los que quedan retratados tras un objetivo o impresos en la memoria,...
Me quedo con el mar de bicicletas, con los nervios antes de nuestra salida, con el bullicio de las primeras horas (alegres, con chispa).

Me quedo con el caminar lento cuando el sendero se complica,
me quedo con las bajadas rápidas que algunos tanto temen...
Me quedo con la paz del atardecer, con los campos de trigales, con el rojo de las amapolas...
Me quedo con el sonido de los últimos cánticos de los pájaros antes de despedir al sol.
Me quedo con la luna que me iluminó y con la imagen de ese Tajo imponente que nos gritaba desde lejos que el trabajo estaba casi acabado...


Fotografías muchas, lo que se ve, es lo que soy, no aspiro a más, sentir, disfrutar y vivir cada zancada.

Sonreir al principio y por el camino, devolver los aplausos que me lanzaba la gente, agradecer los buenos gestos y  maneras, chocar mil veces las palmas de las manos de los más pequeñitos, aplaudir a voluntarios y a todos los que velaban por nuestro buen discurrir...


Así soy y así lo conté pero acabo de darme cuenta de algo...
...mi crónica sigue sin título...